1. Crecer en oración
Orar por el ministerio, las familias, la congregación, sus líderes, los enfermos, los que atraviesan pruebas y quienes aún no conocen el evangelio.
Práctica propuesta: dedicar un espacio de oración en cada encuentro y mantener una lista de peticiones que se revise y actualice.
Señales de avance: los hermanos participan en oración, conocen las necesidades unos de otros y dan seguimiento pastoral a las peticiones.
2. Profundizar la comunión con Cristo
Animarnos a buscar al Señor mediante la oración, la lectura y meditación de la Escritura, la adoración y la obediencia. El servicio cristiano nace de permanecer en Cristo (Juan 15:4–5).
Práctica propuesta: estudiar textos bíblicos que enseñen quién es Cristo, qué ha hecho por su pueblo y cómo forma a sus discípulos.
Señales de avance: mayor dependencia de Dios, arrepentimiento sincero y decisiones cada vez más conformadas a la Palabra.
3. Crecer en conocimiento bíblico y doctrina
Estudiar la Escritura para comprender la voluntad de Dios y ponerla en práctica en la vida diaria. También procuraremos transmitir fielmente la verdad a otros (2 Timoteo 2:2; Santiago 1:22).
Práctica propuesta: mantener un estudio bíblico regular, con lectura del texto, explicación, preguntas de comprensión y aplicaciones para la vida.
Señales de avance: los hermanos pueden explicar lo aprendido con claridad y aplicarlo en su hogar, trabajo, iglesia y relaciones.
4. Cumplir la Gran Comisión
Anunciar el evangelio de Jesucristo, orar por quienes todavía no creen y procurar oportunidades para compartir la esperanza cristiana con familiares, amigos y vecinos (Mateo 28:18–20).
Práctica propuesta: preparar a los hermanos para explicar de manera sencilla el pecado, la persona y obra de Cristo, el arrepentimiento y la fe.
Señales de avance: cada hermano ora por personas específicas y se dispone a hablar con ellas del evangelio, con respeto y amor.
5. Cultivar integridad y fidelidad
Procurar una vida coherente con el evangelio en nuestras palabras, decisiones, trabajo, relaciones y servicio. Nos animaremos a buscar ayuda cuando enfrentemos luchas y a andar en verdad delante de Dios y de los hermanos (Salmo 15:1–2; Tito 2:6–8).
Práctica propuesta: cultivar conversaciones fraternas y confidenciales, con oración, ánimo y exhortación bíblica.
Señales de avance: mayor honestidad, responsabilidad y disposición a recibir consejo y rendir cuentas.
6. Fortalecer el amor y la fraternidad
Cultivar relaciones marcadas por respeto, paciencia, perdón, hospitalidad y cuidado mutuo. Queremos alentarnos a perseverar y servirnos siguiendo el ejemplo de Cristo (Juan 13:34–35; Hebreos 10:24–25).
Práctica propuesta: hacer espacio en los encuentros para conocernos, escuchar las necesidades y apoyarnos en acciones concretas.
Señales de avance: los hermanos se acompañan en las pruebas, procuran la reconciliación y participan con mayor unidad en la vida de la iglesia.
7. Honrar las responsabilidades familiares
Servir a nuestras familias con amor, presencia, oración y fidelidad, procurando reflejar el carácter de Cristo en el trato cotidiano (Efesios 5:25; Deuteronomio 6:6–7).
Práctica propuesta: estudiar la vida cristiana en el hogar y orar por los matrimonios, los hijos, los padres y las distintas situaciones familiares.
Señales de avance: mayor compromiso con el cuidado, la paciencia, la oración y la instrucción bíblica en el hogar.
8. Servir a la congregación
Identificar maneras prácticas de contribuir a la edificación de la iglesia, usando los dones recibidos para el bien común y procurando la unidad del cuerpo de Cristo (Marcos 10:45; 1 Pedro 4:10).
Práctica propuesta: conversar con los líderes de la congregación para reconocer necesidades y oportunidades de servicio.